¿Existe la adicción a la comida o es una excusa para comer en exceso y estar ‘siempre a dieta’? ¿Cómo se puede ser adicto a algo que es tan necesario como es el comer?
En mis 20 años de experiencia clínica nunca he visto tanta gente sufriendo de enfermedades crónicas, obesidad y sobrepeso. Hablo tanto de adultos como de niños. Ya se habla de la diabetes tipo 2 y la obesidad como epidemias mundiales que van a más y que seguramente se cobran Y SE cobraran más vidas que la epidemia del COVID.
La profesión médica no parece tener respuesta a esta epidemia. Aunque un buen porcentaje de los profesionales de la salud sufren de sobrepeso y obesidad los comentarios como “si los pacientes solo hicieran lo que se les dice” “claro, es que es más fácil hincharse a comer que hacer ejercicio” ‘‘no te molestes en sugerirle que cambio su estilo de vida, es una pérdida de tiempo, mejor darle pastillas,” son muy comunes.
Un día una amiga casualmente me comento que su problema era la adicción al azúcar. Perdía el control comiendo cosas dulces o hechas con harinas. Luego se sentía culpable y avergonzada. La miré perpleja, pensé que estaba buscando la excusa perfecta para justificar su comportamiento.

Pero qué fácil es ver los problemas ajenos y no ver los propios, si ella estaba equivocada ¿por qué al comerme una cucharada de Nutella quería acabarme el bote y en mi cerebro empezaba la batalla por parar o por seguir? ¿por qué pensaba comerme solo una galleta y me comía el paquete entero? y el pan …. ¿Por favor, cómo se puedo uno comer solo una rebanada de pan?
¿Y esas luchas en el supermercado por evitar el pasillo de las galletas y del chocolate? El dialogo mental de ‘’anda cómpralas, total llevas tiempo sin probarlas’’ ‘’ esta vez te prometo que lo vas a poder controlar’’ ‘’ la vida son dos días hay que vivirla ‘’ Al final no las compraba o las compraba y el atracón era inevitable. También inevitable el malestar de estómago y la culpa y la vergüenza. El pesarme y los remordimientos que llegaban tan rápidos como llegaba el azúcar a mi cerebro.
¿Cómo era posible que, siendo tan organizada y disciplinada en mi vida, con las galletas y el chocolate no podía parar? Hasta mis hijos se reían de mis ‘ataques’ a la Nutella que eran épicos e inolvidables . Si alguna vez osaba comprarla, ellos se encargaban de la esconderla porque sabían lo que iba a pasar.
Quizás mi amiga después de todo tenía razón y la que estaba equivocada era yo.

Mi curiosidad no paro ahí. En las plataformas sociales empecé a leer y buscar fuentes de información sobre la adición al azúcar y por ende a los productos procesados. Esto llevo al libro de Vera Terma Food Junkies y a que me formara como terapeuta en adición a la comida con el Instituto de Adicción a La Comida INFACT en Islandia dirigido por Esther Helga Guldmundsdottir.
Lo que descubrí es fascinante, que un cerebro adicto una vez que ha sido secuestrado por la sustancia o el comportamiento adictivo gobierna tus decisiones. Cuanto más repites el uso de la sustancia o del comportamiento, más son las probabilidades de que tu cerebro sucumba a la adicción. Eventualmente, ni la fuerza de voluntad ni el autocontrol servirán para romper el ciclo de la adicción. En su lugar el sistema de recompensa del cerebro gobernado por las hormonas de la ‘felicidad’ tomaran el control. Sí, lo has oído bien la dopamina, la serotonina y otras hormonas secuestraran tu capacidad de decisión y control.
También aprendí que no todas las comidas son adictivas, en general aquellas con un alto contenido en azúcar y carbohidratos, con un alto índice glucémico (pan, pasta, arroz, harinas en general) y la comida basura o chatarra son las más problemáticas. También descubrí que detrás de las adiciones, se esconde un mundo que hay que entender dejando a un lado las ideas preconcebidas y los perjuicios. Comentarios como “no tienes disciplina” “no lo dejas porque no te da la gana” “con voluntad y motivación serás capaz de romper con ese ciclo vicioso” son contra productivos y perjudiciales para la persona que sufre de adicciones.
Y sobre todo entendí que abstenerse de la sustancia o del comportamiento adictivo es sólo uno de los pasos que hay que seguir para recuperarse y que con ayuda especializada y apoyo se puede conseguir en muchos casos la recuperación.
Por eso en este blog te animo a que te atrevas a cuestionar los estigmas que la sociedad coloca sobre las personas que comen en exceso o convulsivamente o que luchan por tener un peso sano. Yo lo hice y no sólo me sorprendió lo que descubrí, sino que cambio mi práctica profesional.

